Inicio Relatos y Artículos Prahe

Prahe

142
0

Cada mañana, un grupo de pájaros le despertaban, batiendo las alas frente a su ventana. Entonces, el joven se asomaba y contemplaba el río Moldava, cubierto por la niebla que le acompañaba todo el invierno y parte de la primavera. Comenzó su rutina diaria cruzando el puente que unía las dos partes de la ciudad, chocando con turistas y vendedores ambulantes que se apoderaban de la mayor parte del espacio. Todos llegaban atraídos por el misterio que envolvía la ciudad de Praga, sin darse cuenta de que el ruido que hacían lo disolvía por completo. Entre tanta gente, y a pesar de ser un observador nato, no pudo darse cuenta de que alguien le estaba siguiendo, cinco pasos por detrás.

Continuó su recorrido por calles menos transitadas, en dirección a una parada de tranvía. Caminaba siempre sin llamar la atención, ataviado con una gabardina oscura y un sombrero que hacían de él un personaje extraño que parecía cualquier cosa menos amable. No le gustaba ser ese personaje, pero se había resignado y no tenía intención de cambiar. Recordó entonces que se había olvidado el billete para el tranvía en otros pantalones y dio media vuelta, apresurado y maldiciendo. Perdido en sus pensamientos, no podía imaginar que al cambiar de rumbo, se había convertido en el que caminaba detrás de su perseguidor. Si hubiera mirado hacia el frente, en vez de mirar al suelo, habría encontrado el rostro sorprendido de quien le perseguía, intentado encontrar una escapatoria antes de ser descubierto. Sin embargo, para cuando levantó la mirada, lo único que pudo ver fue una melena pelirroja que se escapaba tras una esquina. El corazón pareció movérsele de su sitio, y sin saber si aquello era una imaginación, y actuando por puro instinto, se encaminó hacia ese lugar.  Al doblar la esquina y mirar a su alrededor, vio que allí ya no había nada ni nadie, aunque pudo notar un olor flotando en el aire. Un olor que le resultaba muy familiar y nubló su determinación. Frenó en seco intentando aclarar sus ideas. ¿Era posible que su pasado le hubiera seguido hasta tan lejos, después de tantos años? Sintió miedo, y a la vez, esperanza. Había cambiado su vida huyendo de una mujer que se la había arruinado, pero sólo lo hizo porque ella no le quiso volver a tener cerca. Si eso hubiera cambiado… Algo le sacó de sus reflexiones cuando escuchó unos pasos alejándose rápidamente un par de calles más allá. Retomando la velocidad de sus latidos, siguió su persecución hasta volver a encontrarse frente al río, completamente solo, sin más pistas que seguir, y con millones de preguntas rondando su cabeza. Una sonrisa traviesa se dibujó a lo lejos, enmarcada en una nube de cabello cobrizo. Como única respuesta para el chico, una bandada de pájaros alzó el vuelo, perdiéndose en la niebla.

Sara Moreno Miranda

Artículo anteriorOscuridad
Artículo siguienteArrojaba sus cabellos cobrizos…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.