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Como funciona La Máquina de la Economía

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En esta ocasión, me propusieron el reto de escribir un artículo explicativo, quizás un poco didáctico, sobre el funcionamiento de la economía, destinado a dar a comprender los principales mecanismos que la componen.

            Suelo escribir otro tipo de artículos relacionados con la socioeconomía pero no con intención divulgativa.

Estoy seguro de que me han planteado este reto por dos razones: La primera porque aunque tengo cierta formación en economía, no soy economista; la segunda es que, como efecto secundario de mi formación técnica, soy bastante propenso a explicar a quien me pregunte cualquier cosa de la que sepa un poco de forma que la entienda. Es decir, soy muy propenso a dar la “clasecita”. Para terminar de convencerme me permitieron algo qu es una auténtica novedad para mí: no tengo número límite de palabras de lo cual no estoy seguro de si es una ventaja para mí, un inconveniente para el lector o las dos cosas.

            Bueno, pues voy a intentar dar una “clasecita” de fácil comprensión pero no simplista del funcionamiento real de la economía. Espero conseguirlo.

            Todos estamos al corriente de la mucha terminología económica que inunda los informativos. Nos hablan a todas horas de bancos centrales, tipos de interés, deuda, déficit, el crédito, ciclo económico, y últimamente nos hablan por todas partes de curvas y gráficos.

            En definitiva nos bombardean con muchos conceptos de economía que si no sabemos lo que son y no los relacionamos unos con otros no seremos capaces de comprender el funcionamiento verdadero de la economía y lo que es más importante: Los ciclos económicos.

            Para abordar ésto y hacerlo de forma estructurada y con cierto criterio académico, he repasado un poco mis apuntes de economía. En concreto un trabajo basado en los esquemas del funcionamiento de la economía que Raymond Thomas Dalio desarrolló a lo largo de su carrera con los que –entre otras cosas- consiguió que yo comprendiese de una forma sencilla lo que hay detrás de la economía, el funcionamiento de las políticas económicas y por qué se producen los ciclos económicos.

NOTA: En Wikipedia se puede consultar la biografía de Raymond Thomas Dalio (Ray Dalio).

La máquina de la economía

            La economía la podemos tratar como si fuera una máquina. Y simplificando un funcionamiento que se puede complicar enormemente, funciona de forma mecánica con no demasiadas piezas o componentes sencillos y muchas transacciones simples que se repiten una y otra vez innumerables veces.

            Estas transacciones son impulsadas casi por completo por la naturaleza humana y crean tres fuerzas principales que mueven la economía.

  1. Incremento de la productividad.
  2. Ciclo de deudas a corto plazo.
  3. Ciclo de deudas a largo plazo.

            Es la primera vez que en un artículo pongo dibujos. Pero esta vez creo que merece la pena representar estas tres fuerzas en una gráfica para entenderlo bien.

            Como vemos, tenemos una gráfica definida mediante un eje vertical que representa la productividad y un eje horizontal que representa la escala de tiempo.

            En la gráfica hay tres líneas que partiendo de cero en la parte inferior izquierda (que representa el punto de partida), se encuentran de nuevo en el mismo punto en la parte superior derecha.

            Una línea recta que parte de cero y, según de desplaza hacia la derecha, sube, que representa el crecimiento de la productividad que va aumentando de una forma más o menos constante en el tiempo.

            Otra línea que también comienza en cero es como una onda: sube, baja, corta la productividad en su bajada y vuelve a subir hasta donde acaba encontrándose con la línea de crecimiento. Es la deuda a largo plazo.

            La tercera línea es la deuda a corto plazo y es una línea también en forma ondulada que subiendo y bajando acompaña rondando la línea de la deuda a largo plazo en todo su recorrido.

            Esta gráfica ilustra en su conjunto y de forma sencilla un ciclo económico. Y cada una de las tres líneas representa cada una de las tres fuerzas principales que mueven la economía.

            Ahora voy a explicar estas fuerzas y para ello empezaré por la pieza más sencilla y no por ello menos importante de la economía, las transacciones.

Las Transacciones

            Una economía es simplemente la suma de las transacciones que la componen.

            Una transacción consiste en un comprador que canjea dinero o crédito a un vendedor por mercancías, servicios o activos financieros.

            Todos estamos continuamente haciendo transacciones. Cuando, por ejemplo, compramos cualquier cosa (mercancías), cuando pagamos la electricidad o el acceso a internet (servicios) o cuando compramos acciones de una empresa (activos financieros).

            El crédito se gasta de la misma forma que el dinero, si sumamos el dinero gastado más el crédito gastado sabemos el gasto total. El gasto total impulsa la economía.

            Si dividimos la suma gastada por la cantidad vendida tenemos el precio.

            Esto es una transacción y es el pilar de la máquina de la economía. Los ciclos y fuerzas de la economía son impulsados por las transacciones.

            Un mercado está formado por todos los compradores y todos los vendedores que realizan transacciones con lo mismo. Es decir, el mercado de coches, el mercado de valores, de petróleo, de trigo, de leche… de cualquier cosa. Por tanto, una economía es el conjunto de todas las transacciones en todos los mercados. Si sumamos toda la cantidad de gastos y toda la cantidad vendida en todos los mercados, tenemos todo lo que necesitamos saber para entender la economía.

            Todo, personas, empresas, bancos y gobiernos, todos hacen transacciones como las que he descrito líneas más arriba, cambian dinero y crédito por mercancías, servicios y activos financieros.

            El mayor comprador y vendedor es el Gobierno, compuesto por dos partes importantes: un Gobierno Central que recauda impuestos y gasta dinero y un Banco Central que es diferente de otros compradores porque controla la cantidad de crédito y la cantidad de dinero que hay en la economía.

            Este control lo hace influyendo en las tasas de interés e imprimiendo dinero nuevo. Por tanto, el Banco Central es el que regula el flujo del crédito.

            Hemos llegado a la parte más importante de la economía: El Crédito

            Ahora voy a intentar explicar lo que es el crédito y sus repercusiones.

El Crédito

            Decimos que el crédito es la parte más importante de la economía porque es la parte más grande y la más volátil.

            Hemos visto que compradores y vendedores van al mercado a hacer transacciones en las que intercambiaban dinero o crédito por mercancías, servicios o activos financieros. En estas transacciones hay dos actores: los prestadores y los prestatarios.

            Los prestadores suelen querer convertir su dinero en más dinero y los prestatarios quieren comprar algo que no pueden pagar, como por ejemplo, una vivienda o quieren invertir en algo, como iniciar un negocio. De esta forma el crédito puede ayudar a alcanzar los objetivos de ambas partes.

            Los prestatarios prometen devolver la suma prestada. Es decir, el capital más una suma adicional: el interés.

            Cuando las tasas de interés son altas se toman menos préstamos porque son caros y cuando las tasas de interés son bajas se toman más préstamos porque son más baratos.

            Cuando los prestatarios prometen devolver el préstamo y los prestadores les creen se crea el crédito.

            Una vez generado el crédito se convierte de inmediato en deuda.

            La deuda es un activo para el prestador y un pasivo para el prestatario.  

            En el futuro, cuando el prestatario devuelva el préstamo con los  intereses, el activo y el pasivo desaparecerán y la transacción estará saldada.

            La gran importancia del crédito reside en que cuando un prestatario consigue crédito puede aumentar sus gastos y -como dije al principio- el gasto impulsa la economía. Y esto es porque el gasto de una persona es el ingreso de otra persona.

            Cuando gastamos un euro alguien lo gana y cada euro que ganamos fue gastado a su vez por alguien. De esta forma, cuando gastamos más, alguien gana más.

            Cuando los ingresos de alguien aumentan, los prestadores creen más en el prestatario y en consecuencia están más dispuestos a prestarle dinero porque es más digo de crédito.

            Un prestatario digno de crédito tiene dos cosas por las que el prestador cree en él: la capacidad de devolver el préstamo y el aval que le proporciona la posesión de activos propios o de otra persona.

            Tener ingresos altos comparados con la deuda le permite devolver dinero. En caso de no poder hacerlo, tiene activos valiosos como aval que pueden venderse para saldar la deuda.

            Así, mayores ingresos permiten tomar más préstamos que a su vez permiten mayores gastos. Y como los gastos de una persona son los ingresos de otra, esto lleva a más préstamos y así sucesivamente. Esto se realimenta y conduce al crecimiento económico.

            Y por eso tenemos ciclos económicos.

Los Ciclos económicos

            En una transacción hay que dar algo para obtener algo y la cantidad que obtenemos depende de la cantidad que producimos. Con el paso del tiempo, esto produce un crecimiento de la producción y mejora el nivel de vida.

            Esto es el crecimiento de la productividad. ¿Recuerdan? Es la primera de las fuerzas que mueven la economía y es la primera de las tres líneas que trazamos en la gráfica que describí al principio.

            Quienes trabajan más, o mejor, o por la razón que sea, aumentan su productividad y aumentan sus niveles de vida con mayor rapidez que los que lo hagan peor, aunque no necesariamente a corto plazo.

            La productividad cuenta más a largo plazo. En la gráfica el crecimiento de la productividad lo vemos representado por una línea ascendente que parte de cero.

            El crédito se convierte en deuda, normalmente a largo plazo. En la gráfica se representa con una curva en forma de onda que sube, baja, cruza la línea de la productividad, sigue bajando y vuelve a subir hasta encontrarse con la línea de la productividad al final.

            El crecimiento de la productividad no fluctúa mucho y por tanto no es un propulsor importante de las fluctuaciones económicas.

            En cambio la deuda si lo es porque al adquirirla nos permite consumir más de lo que producimos. Esto produce que la curva esté por encima de la línea de crecimiento de la productividad y nos obliga a consumir menos de lo que producimos cuando la reintegramos. Y lo vemos en la curva cuando está por debajo de la línea de crecimiento de la productividad.

Los vaivenes de la deuda siguen un ciclo.

            El ciclo comienza desde cero. Es el periodo llamado periodo de apalancamiento (este término lo explicaré más adelante) y sube avanzando hasta que la curva empieza a bajar. Esta parte del ciclo puede durar 50 años.

            Después la curva cae. La siguiente parte del ciclo, cuando la curva cruza la línea de crecimiento y baja, se conoce como periodo de depresión y puede durar entre 5 y 10 años.

            El último periodo es el periodo de reflación. Es la subida de la curva hasta alcanzar la línea de crecimiento, esta etapa suele durar unos 10 años.

            El ciclo completo, de punta a punta puede durar entre 75 y 100 años.

            Aunque todos notamos los vaivenes de la economía no los reconocemos o no los apreciamos como ciclos porque los observamos mirándolos desde demasiado cerca, demasiado de cerca con respecto a la escala de tiempo, claro, es decir, los vemos día a día, semana a semana, mes a mes.

            Si queremos tener una visión de conjunto, una visión más general de las tres fuerzas que mueven la economía, tenemos que observar la gráfica desde más lejos, para ver más tiempo de una sola vez. Tenemos que verlo en la escala de tiempo de años para ver claramente las tres grandes fuerzas que definíamos al principio y cómo interactúan entre ellas.

            Lo más importante que podemos observar es que estos vaivenes de la economía no tienen nada que ver con la cantidad de trabajo o de innovación que seamos capaces de aportar sino de cuánto crédito hay. Me explico.

            Hagamos por un momento un ejercicio de imaginación. Imaginemos una vida  sin crédito.

            En esta vida sin crédito solamente puedo aumentar mis gastos si aumento mis ingresos lo cual me exige ser más productivo y trabajar más. En este supuesto, una productividad mayor es el único camino hacia el crecimiento. Como mis gastos son los ingresos de otra persona, la economía crece si yo y otras personas somos más productivos.

            Por tanto no habrá ningún ciclo. Pero como tomamos préstamos, tenemos ciclos. Esto es una consecuencia de la naturaleza humana y del funcionamiento del crédito.

            Hace algunos párrafos, he explicado que el crédito -que se transforma automáticamente en deuda cuando lo tomamos- nos permite comprar cosas que no podemos pagar, es decir, el crédito nos permite consumir más de lo que producimos al obtenerlo y nos obliga a consumir menos de lo que producimos cuando lo tenemos que devolver.

            Pensemos en tomar créditos como una forma de estirar los gastos hacia adelante. Como para comprar algo que no podemos permitirnos hay que gastar más de lo que se gana, para ello, tenemos que tomar prestado de nuestro futuro y así creamos un tiempo en el futuro en el que deberemos gastar menos de lo que ganamos para poder devolverlo con los intereses.

            Es decir tenemos un periodo de tiempo para gastar más de lo que ganamos y otro periodo en el que tenemos que gastar menos de lo que ganamos. Esto es un ciclo y es válido tanto para personas, como para los gobiernos, como para la Economía en general. Por eso es tan importante entender el crédito, porque pone en marcha una serie de acontecimientos futuros, mecánicos y predecibles.

            Esto diferencia el crédito del dinero. El dinero es aquello con lo que saldamos transacciones. Cuando en el bar pagamos la consumición con dinero, la transacción queda saldada en el momento.

            En cambio si la pagamos a crédito es como si abriéramos una cuenta en el bar, prometemos pagar en el futuro. Con el del bar creamos un activo en el bar y un pasivo en nuestro bolsillo ya que hemos adquirido una deuda. Con esto acabamos de crear crédito de la nada. Más tarde, al pagar la cuenta del bar, desaparecerán el activo y el pasivo, desaparecerá la deuda y la transacción estará saldada.

            S lo pensamos fríamente, lo que la mayoría llamamos dinero es en realidad crédito.

            En una economía con crédito el gasto es mayor, permitiendo a los ingresos subir a corto plazo más rápido que la productividad. Esto produce la subida de la curva, que asciende por encima de la línea de la productividad en el gráfico. Pero no a largo plazo, porque se ve que la curva baja tras cruzar la línea del crecimiento de la productividad.

            De todo esto se puede deducir que el crédito es malo, pero en sí mismo no lo es. Todo lo contrario.

            Es malo cuando financia un exceso de consumo que no puede reembolsarse y es bueno cuando se usa para comprar bienes que puedan generar ingresos para devolverlo.

            Siguiendo la progresión de las transacciones podemos ver cómo el crédito genera crecimiento ya que, como mis gastos son lo que gana otra persona, si gasto más gracias al crédito, otra persona ganará más y podrá a su vez gastar más y así sucesivamente creando una pauta de crecimiento que se alimenta del crédito.

            Como hemos visto, tomar créditos crea ciclos y los ciclos suben. Y la subida se compensa con una bajada. Esta oscilación en un corto espacio de tiempo está representada por la línea ondulante que envuelve la curva de la deuda a largo plazo. Esto nos lleva al ciclo de deuda a corto plazo.

Ciclo de deuda a corto plazo

            Cuando aumenta la actividad económica se genera una expansión, que es la primera parte del ciclo de deuda a corto plazo. El gasto sigue creciendo porque el gasto está alimentado por el crédito que puede generarse instantáneamente de la nada y los precios empiezan a subir. Ya saben, la famosa ley de la oferta y la demanda.

            Cuando el gasto y el ingreso van más rápido que la creación de bienes, los precios suben y esta subida de precios es la inflación.

            El Banco Central no desea demasiada inflación porque causa problemas y al ver que los precios suben, aumenta la tasa de interés. Con la tasa de interés más alta, menos personas se pueden permitir tomar un préstamo y el coste de las deudas existentes sube.

            La gente tiene que pagar más tasa de interés por sus deudas y toma menos prestado; tiene menos dinero para gastar. El gasto se ralentiza. Como los gastos de una persona son los ingresos de otra persona, los ingresos bajan. Y así sucesivamente.

            Cuando la gente gasta menos los precios bajan. Esta bajada es la deflación. La actividad económica disminuye y se puede generar una recesión.

            Si el peligro de recesión es grave y la inflación deja de ser un problema, el Banco Central bajará las tasas de interés para que todo vuelva a remontar. Con tasas de interés bajas los reintegros de las deudas se reducen, se toman más préstamos, se gasta más y se produce otra expansión.

            Entramos en una fase de apalancamiento financiero. El apalancamiento financiero se define de forma sencilla como la utilización de un mecanismo como la deuda (recordemos que la deuda viene del crédito) para aumentar la cantidad de dinero que podemos destinar a una inversión. Se representa como la relación entre el capital propio y el utilizado en la operación financiera.

            Como dije al principio, la economía es como una máquina y funciona de una forma simple y mecánica con unas pocas piezas simples y muchas transacciones que se repiten una y otra vez innumerables veces.

            En el ciclo de deuda a corto plazo el gasto se restringe por la voluntad de prestadores y prestatarios de dar y recibir crédito. Cuando el crédito se obtiene con facilidad hay expansión económica; cuando no se obtiene fácilmente hay recesión económica. Este ciclo es controlado en primer lugar por el Banco Central.

            Este ciclo, según los expertos suele durar de 5 a 8 años y se repite una y otra vez durante décadas. Si observamos atentamente la gráfica vemos los vaivenes de este ciclo en torno a la curva de la deuda a largo plazo. Podemos observar que cada vaivén empieza y acaba cada vez con más crecimiento que el anterior y con más deuda.

            Esto es porque la gente lo empuja ya que se inclina más a tomar préstamos y a gastar más que a pagar deudas. De esta forma, a la larga las deudas crecen más que los ingresos creando el ciclo de deudas a largo plazo.     

Ciclo de deuda a largo plazo

            Aunque la gente esté más endeudada, los prestatarios dan crédito con facilidad porque todo el mundo cree que todo va muy bien. Sociológicamente, la gente generalmente no ve las cosas con suficiente perspectiva y conocimiento y si no se le informa de forma que lo entienda, ni se molesta ni le importa este nivel de economía y solo piensa en los acontecimientos recientes.

            Los acontecimientos recientes son que los ingresos suben, los valores de los activos suben, el mercado bursátil sube y conviene comprar mercancías, servicios y activos financieros con dinero prestado. Cuando la gente hace esto en exceso genera algo llamado burbuja.

            En esta situación aunque las deudas hayan crecido mucho, los ingresos han ido aumentando casi tan rápido como para compensarlas. A la relación entre las deudas y los ingresos la llamamos carga de la deuda. Mientras los ingresos sigan subiendo la carga de la deuda permanecerá en unos límites manejables.

            Simultáneamente los valores de los activos suben muy deprisa, la gente toma préstamos mayores para comprarlos, acuérdense del incremento exagerado del precio de la vivienda de hace unos años y la famosa burbuja inmobiliaria en la que las viviendas en venta subían de precio semana a semana.

            Esto provoca que los precios de los activos suban aún más, la gente se siente rica y  aunque con mucha deuda acumulada, los ingresos y los activos en alza ayudan a los prestatarios a mantenerse dignos de crédito por mucho tiempo.

            Esto no se puede mantener eternamente, con el paso de los años la carga de las deudas aumenta lenta pero inexorablemente creando reembolsos crecientes.

            Cuando estos reembolsos empiezan a crecer más rápido que los ingresos obligan a la gente a recortar sus gastos y como los gastos de una persona son los ingresos de otra persona, los ingresos empiezan a bajar. La cosa se empieza a dar la vuelta, la gente se va convirtiendo en menos digna de crédito y reduce los préstamos tomados.

            Los pagos para saldar deudas continúan subiendo haciendo que los gastos se reduzcan más aún y que el ciclo se invierta. La curva de la deuda a largo plazo ha llegado a su parte más alta.

            La carga de la deuda (es decir la relación entre las deudas y los ingresos) se ha vuelto demasiado grande.

            En Estados Unidos, Europa y buena parte del resto del mundo ocurrió esto en 2008 por la misma razón que pasó en Japón en 1989 y que en Estados Unidos en 1929.

            La economía comienza a desapalancarse.

            Hace unos párrafos, definía el apalancamiento financiero como la utilización de un mecanismo como la deuda para aumentar la cantidad de dinero que podemos destinar a una inversión. El deasapalancamiento es lo contrario, es la retirada progresiva del mecanismo de la deuda.[T1] 

            En esta fase, la gente reduce el gasto, el ingreso baja, el crédito desaparece, los activos bajan de precio, los bancos sufren, las bolsas caen por exceso de ventas, las tensiones sociales aumentan y todo comienza a realimentarse en el sentido opuesto: es la curva que comienza a bajar.

            A medida que caen los ingresos y suben los pagos por deudas, los prestatarios quedan restringidos. Ya sin derecho a crédito, sus créditos se agotan y ya no pueden tomar suficiente dinero prestado para saldar sus deudas.

            En este momento, los prestatarios se ven obligados a vender sus activos, la cantidad de ventas inunda el mercado. En este punto colapsa la bolsa, el mercado inmobiliario se hunde y a los bancos se les complican mucho las cosas.

            Cuando los activos bajan de precio, baja el valor de los avales de los prestatarios y esto provoca que éstos merezcan menos crédito.

            ¿Recuerdan lo que pasaba cuando fluía el crédito?, pues ahora es al revés, la gente se siente pobre, el crédito desaparece rápidamente.

            Menos gasto, menos ingreso, menos riqueza, menos crédito, menos préstamos tomados y así sucesivamente.

            Esto se parece a una recesión pero aquí no se pueden bajar las tasas de interés para salvar la situación.

            Es una época de desapalancamiento financiero.

            Recuerda que haces pocos párrafos, definíamos el apalancamiento financiero como la utilización de la deuda (que viene del crédito) para aumentar la cantidad de dinero que podemos destinar a una inversión.[T2] 

            En una recesión, la baja de la tasa de interés estimula la toma de préstamos. Pero en un desapalancamiento la bajada de tasas no sirve porque las tasas ya están muy bajas, cercanas al cero por ciento y, por tanto, se acaba la posibilidad de estimular el crédito.

            En el desapalancamiento de la década de los años 30 en Estados Unidos las tasas de interés bajaron a cero  y lo mismo pasó en 2008.

            Resumiendo. La diferencia entre una recesión y un desapalancamiento es que en este último la carga de la deuda sobre los prestatarios crece demasiado y no puede aliviarse bajando las tasas de interés. Los prestadores comprenden que cargas tan excesivas no pueden devolverse totalmente; los prestatarios pierden su capacidad de reembolsar las deudas y sus avales pierden valor. Están paralizados por la deuda y ya no quieren más deuda, dejan de tomar prestado y los prestadores dejan de prestar.

            Ahora es la economía la que es indigna de crédito.

            Entonces, ¿Qué hacemos con el desapalancamiento?

            El problema que tenemos es que las cargas de las deudas son muy altas y deben bajar. Hay cuatro formas en que esto puede ocurrir:

  1. Recorte de gastos por parte de personas, empresas y gobiernos.
  2. Reducción de la deuda. Moratorias y reestructuración de la deuda.
  3. Redistribución de la riqueza.
  4. Impresión de dinero nuevo por parte del Banco Central.

            Estas cuatro formas ocurrieron en cada desapalancamiento de la historia moderna:

            Estados Unidos en 1930, Inglaterra en 1950, Japón en 1990, España e Italia en 2010.

Veamos la primera etapa, recorte de gastos.

            Es habitual recortar primero los gastos. Personas, empresa y gobiernos recortan sus gastos para poder pagar sus deudas. Ya tenemos los famosos recortes,  aunque su nombre –que también lo escuchamos mucho últimamente- es austeridad. Cuando los prestatarios dejan de contraer nuevas deudas y empiezan a pagar sus deudas viejas se puede esperar que la carga de la deuda baje. Pero esto no es así; ocurre lo contrario.

            Como se recorta el gasto y como el gasto de una persona es el ingreso de otra, eso hace que los ingresos caigan más rápido de lo que saldan las deudas y así, la carga de la deuda empeora.

            Este recorte del gasto es deflacionario.

            Las empresas está obligadas a reducir costes, lo que significa menos empleo y en consecuencia más paro y esto lleva a la etapa siguiente

Segunda etapa, reducción de la deuda.

            Muchos no pueden pagar sus préstamos. Recordemos que las deudas del prestatario son el activo del prestador. Cuando los prestatarios no pagan al banco, la gente teme que el banco no pueda pagarle lo suyo y va al banco a retirar su dinero. Los bancos quedan restringidos y la gente, las empresas y los bancos dejan de pagar sus deudas.

            Esto es una grave contracción económica y se conoce como depresión.

            Buena parte de una depresión económica es descubrir que lo que suponíamos que era nuestra riqueza ya no está.

            Hace unos cuantos párrafos poníamos el ejemplo de un bar: cuando pagamos nuestra consumición a cuenta, prometimos pagar al dueño del bar, el bar nos da crédito, adquirimos una deuda y esta deuda es un activo del bar. Si no cumplimos la promesa entramos en moratoria de nuestra cuenta del bar. Entonces el activo que tenía el bar pasa a no valer nada, es como si hubiera desaparecido.

            Muchos prestadores no quieren ver su patrimonio desaparecer y acuerdan reestructurar la deuda. Esto quiere decir que los prestadores recibirán un reembolso menor o en un lapso de tiempo mayor o con una tasa de interés menor a los acordados inicialmente. De esta manera se incumple un contrato a pesar de que se reduce la deuda. El prestador prefiere conseguir que le sea reembolsada una parte a conseguir el total de nada.

            Pese a que desaparece parte de la deuda, su reestructuración hace que los valores de ingresos y activos desaparezcan más rápido, con lo cual la carga de la deuda continúa empeorando.

            Al igual que recortar gastos, reducir la deuda también es deflacionario.

            Todo esto afecta al Gobierno Central porque a menores ingresos y menos empleo recauda menos impuestos y necesita aumentar su gasto por el aumento del paro. Y porque aumenta su gasto en incentivos para compensar la baja de la economía.

            El déficit presupuestario gubernamental crece de forma explosivamente durante un desapalancamiento porque gasta más de lo recaudado por impuestos. Eso es lo que ocurre cuando oímos hablar sobre el déficit en los informativos.

Nos acercamos a la siguiente etapa, la redistribución de la riqueza

            Para financiar el déficit presupuestario, los gobiernos han de subir los impuestos o tomar dinero prestado. Pero con ingresos en caída y tanta gente en paro ¿de quién vendrá el dinero?

            Se supone que de los ricos. Ya que el gobierno necesita dinero y la riqueza está concentrada en un pequeño porcentaje de la gente, es lógico que los gobiernos cobren más impuestos a los que más tienen, lo cual facilita una redistribución de la economía de los que tienen a los que no tienen.

            Esto genera resentimiento de los que no tienen contra los ricos.

            Los que tienen (los “ricos”) sufren la economía débil, los precios de los activos a la baja, los impuestos en alza y generan resentimiento contra los que no tienen, además de presionar al Gobierno Central.

            En esta situación, la presión social para que se haga algo que ponga fin a la depresión aumenta considerablemente.

            Si la depresión continúa puede alterarse gravemente el orden social y esta alteración no solo se manifestará en el interior de los países sino entre países, sobre todo entre países deudores y países acreedores.

            Esta situación puede llevar a un cambio político que puede ser extremo y muy peligroso para la sociedad.

            En la década de 1930 estos cambios políticos propiciaron que Hitler llegara al poder, la guerra en Europa y la depresión en Estados Unidos.

            Si hacemos un repaso, lo que la mayoría creía que era dinero, era en realidad crédito, así cuando el crédito desaparece, la gente no tiene dinero y se desespera por dinero.

La última etapa es la impresión de dinero nuevo

            ¿Quién puede imprimir dinero? El Banco Central.

            Tras haber bajado las tasas de interés a casi cero, el Banco Central está obligado a imprimir dinero.

            A diferencia del recorte de gastos, la reducción de la deuda y la redistribución de la riqueza, la impresión de dinero es inflacionaria y estimulante para la economía.

            El Banco Central imprime dinero de la nada que usa para comprar activos financieros y bonos del gobierno. Esto ocurrió en Estados Unidos tras la gran depresión y volvió a ocurrir en 2008. Otros bancos centrales del mundo que podían como el de Inglaterra y el de Europa, también imprimieron en el año 2008; mucho dinero.

            Comprar activos financieros con este dinero ayuda a que suban sus precios volviendo a la gente más digna de crédito. Pero esto ayuda solo a los que tienen activos financieros. Porque el Banco Central puede imprimir dinero, pero solo puede comprar activos financieros con el nuevo dinero que imprime.

            El gobierno central por su parte puede comprar bienes y servicios pasando dinero a la gente pero no puede imprimir dinero. Por tanto, para estimular la economía los dos tienen que cooperar.

            Comprando bonos del gobierno, el Banco Central en esencia presta dinero al gobierno permitiéndole mantener un déficit y aumentar el gasto en bienes y servicios mediante programas de incentivos y de subsidios de desempleo, aumentando los ingresos de la gente. También aumenta la deuda del gobierno, pero reducirá la carga total de la deuda en la economía.

            Este es el momento de riesgo, quienes manejan la política deben equilibrar las cuatro formas con las que se reduce la carga de la deuda. Las formas deflacionarias deben equilibrar las inflacionarias para mantener la estabilidad.

            Un desapalancamiento puede ser bueno o malo. Si se equilibran correctamente se puede conseguir un desapalancamiento que podemos llamar bueno.

            En un desapalancamiento bueno las deudas disminuyen respecto a los ingresos, el crecimiento económico real es positivo y la inflación no es un problema.

            Como he dicho, se obtiene con el equilibrio correcto que exige cierta mezcla de recorte de gastos, reducción de la deuda, transferencia de riqueza e impresión de dinero para mantener la estabilidad económica y social.

            La impresión de dinero no aumenta la inflación si compensa el crédito que cae. El gasto es lo que importa: un euro de gastos pagado con dinero afecta a los precios igual que un euro pagado con crédito.

            Imprimiendo dinero, el Banco Central puede compensar la disminución de crédito aumentando la cantidad de dinero. Para disminuir la deuda, el Banco Central necesita no solo fomentar el aumento de los ingresos sino conseguir que la tasa de crecimiento de los ingresos sea mayor que la tasa de interés sobre la deuda acumulada.

            Como los ingresos deben crecer más rápido que las deudas, para conseguirlo, el Banco Central necesita imprimir suficiente dinero para que la cantidad de éste vaya creciendo más deprisa que la deuda.

            Ahora el problema está en que imprimir dinero es muy fácil y no puede abusar de ello ya que un exceso de dinero puede hacer subir la inflación a porcentajes demasiado altos, como le pasó a Alemania en el desapalancamiento de la década de 1920.

            Si se logra este equilibrio, el desapalancamiento será bueno, el crecimiento será lento pero sostenido y consolidado y a la vez las cargas de la deuda bajarán.

            Con los ingresos en alza, los prestatarios empiezan a ser más dignos de crédito, los prestadores vuelven a prestar, las cargas de la deuda empiezan a bajar. Al poder tomar préstamos la gente puede gastar más, la economía vuelve a crecer lentamente y se empieza la fase de reflación del ciclo de deudas a largo plazo.

            ¿Recuerdan la curva que subió, creció, bajó y tras cruzar la línea de crecimiento de la producción llegó hasta abajo? Pues ahora en la fase de  reflación la curva comienza a subir hasta alcanzar la línea de crecimiento.

            Cuando el desapalancamiento se maneja bien se soluciona el problema, las cargas de la deuda bajan y la actividad económica vuelve a la normalidad. Esto tarda unos 10 años en tener lugar y da lugar a la expresión “década perdida” muy usada en publicaciones de economía.

            En conclusión, la economía es muchísimo más compleja que todo esto que he explicado. Existen infinidad de indicadores que reflejan el estado de cada variable, pero simplificando y superponiendo el ciclo de deuda a corto plazo sobre el de la deuda a largo plazo y ambos a la línea de crecimiento de la productividad, tenemos un modelo razonable en el que podremos ver dónde hemos estado,  dónde estamos ahora y probablemente hacia dónde vamos      

            Los economistas dan unos consejos para mantener equilibrada la economía que se pueden resumir así:

  1. Que la deuda no crezca más rápido que los ingresos porque las cargas de la deuda terminarán aplastándonos
  2. Que los ingresos no crezcan más rápido que la productividad porque eso nos hará no competitivos.
  3. Hacer todo lo posible por aumentar la productividad porque a largo plazo es lo que más importa.

            Espero que este rollo que acabo de contar sirva un poco para aclarar conceptos y otro poco para entender el funcionamiento de la Maquina de la Economía.

            Francisco José Huerta, abril 2020


 [T1]Me parece que esta idea está repetida más abajo. Lo he marcado también.

 [T2]Esto es lo que digo que está repetido.

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