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Artículo de Luis Buitrago Peribáñez en «La Andalucía de Ávila» – Año I número 3

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Artículo de Luis Buitrago Peribáñez en el periódico quincenal «La Andalucía de Ávila». Año 1 número 3 del 21 de marzo de 1892.

Portada del periódico "La Andalucía de Ávila", año I, número 3 del 21 de marzo de 1892.
Portada del periódico «La Andalucía de Ávila», año I, número 3 del 21 de marzo de 1892.

La Andalucía de Ávila – Año I – Número 3 – 21 de marzo de 1892

Arenas de San Pedro. Origen de esta población.

Aunque ya se comprende que es punto demasiado difícil este que dejo indicado, no puedo excusarme de tratarle, siquiera sea ligeramente, antes de dar principio a la exposición de los datos históricos que he llegado a reunir.

Todos los lectores saben perfectamente que esta península ibérica, por la hermosura de su cielo, por la benignidad de su clima, por la abundancia de sus aguas, por la fertilidad de su suelo, por la especialidad de sus productos agrícolas y por la variedad y abundancia de sus minas, ha sido siempre, y seguirá siendo, el país más envidiado del orbe: como que no hay país alguno que cuente con una serie tan larga de invasores.

Los Íberos, los Celtas, los Fenicios, los Griegos, los Cartagineses, los Romanos, los Godos, los Sarracenos, atraídos sucesivamente por las excelentes condiciones de esta tierra española, vinieron a ella y lucharon valientemente por conquistarla, habiendo dejado todos, especialmente los Romanos, los Godos y los Árabes, huellas indelebles de su dominación.

Dados estos antecedentes, es de suponer que este rincón de España, en que vivimos, y que tanto se distingue por sus condiciones naturales, llamaría la atención de los pueblos invasores, especialmente de los Romanos, de los Godos y de los Árabes, que por espacio de tantos siglos la dominaron. Así lo indican las monedas que aquí se encuentran, ya de la ciudad de Mérida, a cuya provincia pertenecía esta tierra de Arenas bajo la dominación romana, ya de los reyes Godos, ya de los Árabes, siendo considerable el número de las que ha llegado a reunir el autor de estos apuntes. Pero donde han dejado huella más profunda nuestros dominadores es en las minas de hierro de La Tablada, a unos cuatro kilómetros de esta población, pues es tanto lo que allí se trabajó, que en sus inmediaciones, especialmente en Los Llanos y en Ramacastañas, se conservan, no ya montones, sino cerros de escoria que suponen muchos siglos de constante explotación.

Por eso, y por la existencia de una Iglesia, con su pila bautismal, y sus restos de antiguas construcciones en el hoy despoblado de Los Llanos, encuentro muy aceptable la tradición que ha llegado hasta nosotros de que allí, al lado de las ruinas, a la orilla del caudaloso río y de la inmensa vega, donde está el mejor terreno de la extensa jurisdicción de esta villa, fue donde primeramente estuvo este pueblo de Arenas.

Más antigua es, sin duda, la población de Ramacastañas, reducida hoy a tan corto vecindario, que constituye un barrio anejo a esta villa, a pesar de hallarse a la distancia de cinco kilómetros, pues en aquel barrio se encuentran inscripciones antiguas y restos de construcciones que denotan la existencia de una población importante, y se comprende perfectamente que así fuese por su privilegiada situación al pie del desfiladero del Puerto del Pico, entre ambas Castillas, y a la entrada de la inmensa llanura que constituye el llamado Valle del Tiétar. Tan antigua es la población de Ramacastañas, que allí se ha encontrado una durísima piedra en forma de hacha, que procede de los tiempos prehistóricos; poseíala uno de los vecinos de aquel barrio, que, en su disculpable ignorancia, creía que era una centella caída del cielo, cuando realmente es una herramienta de corte, labrada por los hombres primitivos antes de conocer el hierro y sus infinitas aplicaciones. Pertenece hoy esta curiosa antigüedad a un ilustrado vecino de esta villa, que, según tengo entendido, ha de honrar con sus escritos las columnas de este periódico.

Por lo demás, en Arenas no se encuentran monumentos que daten de tiempos anteriores a la reconquista. El atrio formado por cinco robustas columnas, que constituye el portal de la Carnecería, pudiera pasar por una construcción romana, atendido su estilo y su excelente ejecución, pero entiendo que datará esta del siglo pasado y que sería obra del arquitecto D. Ventura Rodríguez, tan apasionado del estilo romano, pues carece de aquel barniz que le hubieran impreso el transcurso de tantos siglos.

Todos los monumentos que hoy vemos en Arenas, datan de la reconquista y de los tiempos posteriores. De los tiempos de la reconquista, de aquella lucha gigante que durante siete siglos sostuvimos con los moros, hasta arrojarlos de Granada en el reinado de Isabel la Católica, de aquella Reina incomparable nacida en esta misma provincia de Ávila, datan los documentos que poseo, y que servirán de base para los artículos siguientes, y si la benevolencia de los lectores me anima a continuarlos.

Luis Buitrago y Peribáñez.

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Artículo de Luis Buitrago Peribáñez en «La Andalucía de Ávila» año I, número 2 del 6 de marzo de 1892.

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