Los tiempos cambian. El tonto del pueblo

El todos los pueblos, sobre todo los pequeños, entre los personajes de la vida cotidiana como pueden ser el alcalde, el párroco, el médico, el panadero…etc (no busquen alcalde /alcaldesa, médico/médica… creo que se entiende perfectamente, no estropeemos la economía del lenguaje) siempre ha existido un personaje especial, que sin ánimo de ofender a nadie, todo el mundo lo conoce como “el tonto del pueblo”.

Esta expresión siempre me ha parecido cruel y sólo lo voy a utilizar para completar la secuencia narrativa.

Suele ser una persona con pocas luces y entendimiento que deambula habitualmente por la plaza del pueblo normalmente sonriente, sin meterse con nadie, se ríe con los demás, los demás se ríen de él, les suele gustar ayudar y hacer recados la gente les tiene cariño y los niños le molestan.

En los pueblos un poco más grandes es más difícil encontrar este personaje, quizá porque haya más población, quizá porque haya más sitios por los que deambular o simplemente porque se confunde con otros tontos.

En nuestros trabajos de grabación por muchos pueblos se nos acerca este personaje, normalmente sonriente a contarnos cosas, a hacernos la típica pregunta de “esto cuando sale”, preguntarnos por la cámara o simplemente a curiosear, siempre les hemos tratado con el respeto que se merecen todas las personas y cuando nos vuelven a ver por el pueblo nos saludan con cariño.

Recientemente hemos encontrado un nuevo tipo de tonto del pueblo, en este caso creo que no se trata de una carencia de “luces” (lo mismo estoy equivocado), se trata de una estrechez de perspectiva y conocimiento tan profunda que se podría catalogar como una minusvalía mental.

Como no quiero usar la expresión que da título a este artículo y una vez consultado el Diccionario de la Real Academia Española, creo que  le vendría mejor la denominación de memo, la de bobo en la acepción nº1 o la de idiota en la acepción nº3.

Este personaje lo encontramos por primera vez en una fiesta local de un pueblo. En medio de la calle arremetió en público contra dos componentes de nuestro equipo gritándole a todo el mundo que no hablaran con nosotros porque no éramos de la prensa (momento en el cual se hizo acreedor en pleno derecho de la denominación de  bobo) e incluso amenazó con pegarnos esgrimiendo una malentendida ley de protección de la imagen personal estoy seguro que aprendida a base de largas sesiones de programas de telebasura.

No digo más.

“El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente”

Francisco José Huerta


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